Cuando te dispones a buscar la definición de paraíso te lo describen como un jardín hermoso y tranquilo, del principio de todos los tiempos. Pero, cuando piensas en él, te imaginas playas de arena blanca en la que se hunden los dedos de los pies, en aguas frescas de diferentes tonos de azul turquesa con un viento cálido que acaricia tu piel, en un cielo azul donde vive el sol radiante y en palmas de coco que te guardan en la más deliciosas de las sombras. Sabemos que piensas en la postal del Caribe y específicamente te imaginas a la República Dominicana, un destino caribeño con mucha vida y colores. 

Si te gustan las aventuras de sol, arena y agua salada o caminar kilómetros rodeado de hermosos paisajes montañosos, fuentes de agua dulce y de entornos llenos de diferentes especies de flora y fauna, Dominicana tiene una lista de destinos muy diversos gracias a su naturaleza intrínseca de la -Madre de las Tierras-.

Cuando hablamos de isla, piensas en una “porción de tierra rodeada de agua por todas partes” como lo es por definición, pero hay un país en el mundo que es mucho, mucho, mucho más que solo eso. Una porción de tierra rodeada de las más hermosas playas del mundo, con las aguas más frescas del Atlántico y las más cálidas del Mar Caribe, un sitio en el corazón de las Antillas, donde el sol pega con más intensidad. Con montañas llenas de verdor que cubre los valles de sus entrañas y deleitan con sus picos al más valiente explorador. Abrazado por su país hermano, Haití y del otro lado Puerto Rico, Dominicana es magia, aventura y color. 

A primera vista, la República Dominicana parece ser solo playas, pero también es montañosa. Kilómetros de bosques verdes que surgen de las planicies y se estiran para convertirse en montañas, como si quisieran alcanzar las nubes. Así nace su punto más alto y el de las Antillas, el Pico Duarte, que se eleva a 3,098 metros sobre el nivel del mar, para convertirse en la cumbre del Caribe. Situado en el Parque Nacional José Armando Bermúdez, localizado Constanza, en la Cordillera Central dominicana, el Pico Duarte es el destino de los senderistas más aventureros. También hay otros parques nacionales que se han convertido en reservas ecológicas de miles de especies vegetales y animales,  y que son de interés para locales y visitantes por su ricos paisajes, como lo son: el Parque Nacional Los Haitises en la Bahía de Samaná, el Parque Nacional del Este, el Parque Nacional Jaragua, que queda en Pedernales. Estos son la atracción predilecta de los que tienen afinidad para el excursionismo, acampar y las caminatas extremas. También hay otros parques que son para los amantes del submarinismo, como el Parque Nacional Submarino La Caleta, que se encuentra en Santo Domingo y el Parque Nacional Los Tres Ojos, que se trata de un recorrido por cuevas que llevan a 3 lagos subterráneos. Si disfrutas del zipline, del hiking, de los paseos en bote, de acampar en los escenarios más naturales posible, algunos más intervenidos por el hombre que otros, visita cualquiera de estos parques que con los guías más alegres y nobles a tu disposición, podrás explorar y ponerte en contacto con cada punto de la naturaleza.

¡Ahora hablemos del agua dulce! En la República Dominicana existen grandes ríos que actúan como las arterias principales de todo el territorio. Todas estas fuentes pluviales, a medida que se desplazan a lo largo de todo el país, en ocasiones se encuentran con formaciones rocosas específicas y se convierten en saltos, que en su mayoría forman maravillosas piscinas naturales, que invitan a darse un chapuzón de agua fresca. Balnearios como el Salto del Limón en Samaná, Salto Alto en Bayaguana, el Monumento Natural Saltos de Jima, en Bonao, Monumento Natural Salto de Socoa, en Monte Plata, el Salto de Aguas Blancas en Constanza, Los Saltos de Jimenoa y Salto de Baiguate en Jarabacoa son solo unos pocos de los tantos que existen. 

Dominicana es un territorio con muchísimo por explorar en todos sus recovecos y mucho por ofrecer. Si te atreves, sumérgete en sus costas llenas de vida marina y vive la experiencia más increíble que hayas tenido, haciendo snorkel en los arrecifes de coral que rodean a toda isla. Ir de paseo en bote a Isla Saona, a Isla Catalina, Cayo Levantado o a Cayo Arena también abre el abanico de entretenidas opciones para los más aventureros que quieren conocer todas y cada una de las hermosas playas de Dominicana. Todavía hay playas poco frecuentadas por el hombre y que guardan los más hermosos secretos. 

Cuando vayas a Dominicana, además de llevar traje de baño y sandalias, asegúrate de llevar una botas para caminar por los senderos más hermosos, una mochila para llenarla de recuerdos y muchas ganas de vivir aventuras y experiencias que de seguro te harán querer volver a la tierra donde ‘inició todo’ Nuevo Mundo, una tierra intensa en ecoturismo y ligera en la felicidad de su gente.