En la República Dominicana todo se mueve a 4 tiempos, a ritmo de tambora y güira, con la melodía de una guitarra en tonos muy agudos o a veces bien rápido con la armonía de un acordeón. 1,2,3,4, paso a paso, cintura a la derecha, cintura a la izquierda, deja que la Bachata, el Merengue o el Perico Ripia’o invadan tu cuerpo. Todo es dinámico, el viento en las palmeras, el vaivén de las olas, el caminar de las personas, una vez que coges el ritmo de Dominicana verás el mundo de manera diferente.

El Perico Ripia’o es el sonido de las casas de madera y palo, el sonido de la cosecha, con estrofas que se repiten, al derecho y al revés, hablando de la vida en el campo. El acordeón, la tambora y la güira le responden al cantante y tienen una conversación, sobre la cual los pies agitados buscan el ritmo de la canción. Si te dispones a explorar, en el rincón más recóndito de la isla podrás encontrar a la gente bailando esta música folklórica en su más puro esplendor. Los hombres sosteniendo sus sombreros de paja y las mujeres agitando sus coloridos vestidos con las manos, se entrelazan en una danza criolla, coreografía auténtica del Caribe. El merengue en esencia es esto, un ritmo bailable, alegre lleno de bellas historias, que rescata lo intrínseco de la isla. Con grandes exponentes a nivel mundial es la música que identifica a todos los dominicanos. Bailarlo también es un arte, entre vuelta y vuelta te enamoras más de la gente.

La Bachata es pasión, es el sentimiento hecho música. Las mejores historias de desamor se cuentan mejor en su ritmo. No basta con solo escucharla, hay que bailarla para sentirla verdaderamente, pero más que un baile es una danza, una danza al amor. Dos pasitos y un “salto” es como te describen al aprender a bailarla, pero son precisamente los movimientos que hace tu corazón cuando verdaderamente te dejas envolver por su melodía y sus historias.

Si vas a la República Dominicana asegúrate de ir a una fiesta típica. Las canciones suenan una detrás de la otra hasta convertirse en una gran canción infinita que invade las cinturas y hasta los pies de los que permanecen sentados. Todos bailan con todos y todo es alegría.

La República Dominicana es Bachata y Merengue de día y Bachata y Merengue de noche, entre ritmos que mueven caderas, las olas del mar y los corazones.